5 películas de Netflix para no perder la fe en el ser humano

El cine es un espejo de la cultura a la que quiere reflejar. Una frase que se repite con frecuencia desde los primeros experimentos de la proyección en movimiento en granjas y ferias a principios del siglo XX. Pero más allá de eso, es también, una caja de resonancia sobre lo peor y lo mejor de la época que desea mostrar. Como no podía ser de otra manera, hay películas de Netflix que demuestran que hay esperanza con el ser humano, aunque la época que nos ha tocado vivir no apunte a ello.

El cine es, en realidad, el gran interlocutor de nuestra época. El arte que contiene a todas las artes, relata la historia de países, momentos y grandes sucesos. Pero a la vez, hace algo más. Es capaz de encontrar lo mejor del hombre y su circunstancia. Llevarlo a un nuevo nivel. Elaborar nuevas respuestas para viejos cuestionamientos. Deconstruir símbolos para levantar otros novedosos. Al final, el cine es el lenguaje de una generación que se reconoce en sus narraciones. Que se une en un espectáculo colectivo de considerable envergadura.

De modo que te traemos cinco películas de Netflix que te reconciliarán con la naturaleza humana. Que te mostraran lo mejor, lo más sublime y sensible que, quizás, pasa desapercibido en la vida real.



Milagros del cielo

Adaptación del libro Miracles From Heaven de Christy Beam, se trata, tal y como su título lo indica, de la historia de una experiencia incomprensible. Cuando Anna (Kylie Rogers) enferma de un cuadro médico casi imposible de curar, la ciencia es incapaz de ayudarla. Pero su madre (Jennifer Garner) intentará todo a su alcance para brindar a la niña el alivio y una posible curación. En el trayecto descubrirá que el misterio no termina de explicarse con claridad, incluso para los expertos más reputados. Entonces, Anna cura de súbito. ¿Qué ocurrió? El film es la recreación de la sorpresa y desconcierto que despierta semejante evento enigmático.

No obstante, más allá de una confrontación entre la ciencia y lo inexplicable, Milagros del cielo plantea una incógnita. ¿Qué tan dispuestos estamos a creer en la intervención divina en momentos especialmente duros? No se trata de una pregunta sencilla y la película de Netflix no la formula desde la creencia ciega. Uno de sus puntos más relevantes es que, de hecho, explora la relación entre la incredulidad y la confianza en lo invisible. ¿Es real la posibilidad de un prodigio que el mundo científico y la tecnología no pueda abarcar y mucho menos profundizar?

De la misma forma que ocurre en el libro del cual procede, Milagros en el cielo no está interesada en responder, juzgar u opinar sobre milagros o la fe. Antes de eso, plantea una perspectiva respetuosa de la conciencia acerca de lo extraordinario. Buena parte del guion, se basa es una peculiar mirada sobre curaciones inexplicables. Pero a la vez, es una reflexión acerca de la capacidad para aceptar lo trascendental.

¿Creemos en lo imposible? En realidad, más que la sanación de una niña gracias a un suceso divino, la película narra posibilidad de lo que está más allá de la certidumbre.

Come, Reza, Ama

¿Cuáles son las grandes metas de la vida contemporánea? Liz Gilbert (Julia Roberts) parece haberlas logrado todas. Tiene un matrimonio medianamente feliz, un trabajo que le interesa de forma tibia y una vida rutinaria sin mayores sobresaltos. Hasta que un día se hace preguntas que jamás esperó formularse. ¿Esto es suficiente? ¿Esto es todo lo que la vida puede ofrecer? La historia, basada en el recorrido espiritual, filosófico y moral de la Liz Gilbert real, es una comprensión elegante acerca del miedo. También de la incertidumbre de la vida adulta, la búsqueda de nuevos retos y al final, la decisión de comenzar otra vez.

Quizás, una de las cosas que más sorprende de la película de Netflix, es que se niega a tomar lugares conocidos para contar una historia en apariencia tópica. Liz aspira a la libertad, pero después encontrará, que, en realidad, busca el autoconocimiento. Y es ese ligero matiz, lo que brinda a Come, Reza, Ama su curiosa personalidad. La travesía interior y exterior de Liz es un viaje de iluminación. Sin embargo, son una serie de preguntas que necesitan respuestas urgentes. El personaje, que encarna la incomodidad y el desconcierto contemporáneo, está lleno de nítidos matices sobre un desconsuelo privado. Y Roberts, experta en interpretar mujeres complejas cuyo mundo invisible evade explicaciones sencillas, la hace entrañable y honesta.

Al final, el argumento demuestra que de la misma manera que la Liz real, la de la ficción va en busca de su rostro. El que se refleja en los grandes paisajes asombrosos que contempla con regocijo. En la nueva vida que encontró con esfuerzo. En la necesidad de un tipo de sabiduría espiritual sublime. Una premisa sensible que resulta enaltecedora en su sincera llaneza. 

Entre dos mundos

Tessa (Joy King) ha perdido demasiado a pesar de su juventud. Y en mitad del dolor más profundo, comprenderá que ese silencio interior es, quizás, una forma de morir. Entonces, ocurrirá lo inexplicable. O en todo caso, una experiencia que demuestra que lo intangible es mucho más poderoso de lo que podía suponer.

¿Sobrevive el amor a la muerte? El viejo tópico llega esta vez en guisa de drama adolescente. Pero más allá de sus blanduras y previsible tono edulcorado, Entre dos mundos explora un mensaje sincero. ¿Qué nos mantiene con vida en medio de situaciones devastadoras? ¿Qué hay al otro lado de lo que carece de nombre y que muchas veces se califica directamente como prodigioso?

La película de Netflix no busca dar grandes respuestas, mucho menos existencialistas. Pero hace algo más: recordar que las grandes gestas personales comienzan con la decisión de comprender lo desconocido. Un mensaje diminuto y curioso en medio de un guion engañosamente simple.

Ser Padre

Cuando Matthew (Kevin Hart) pierde a su esposa, deberá asumir la responsabilidad de un padre soltero. Pero también recorrer el extraño camino de comprender la profundidad de un vínculo emocional por completo nuevo. La película de Netflix, sin grandes pretensiones y ambiciones, explora con enorme delicadeza la paternidad contemporánea. El guion es lo suficientemente elocuente como para explorar lo masculino en un mundo obsesionado con la fuerza y la virilidad.

En una actuación por completo fuera de su registro habitual, Hart se compromete con su papel y brinda una interpretación conmovedora. Desde las inevitables carcajadas por las torpezas de un padre primerizo, hasta la soledad de la ausencia. Hart logra crear un personaje que engloba no solamente la versión del sufrimiento del duelo, sino el renacer de la esperanza. Todo mientras intenta lidiar con sus limitaciones, el miedo hacia una situación que a menudo le desborda y el amor.

Pocas veces, la paternidad se muestra en todos sus dilemas cotidianos. Pero Ser Padre lo logra con elegancia y un refinado instinto con respecto a los conflictos domésticos con frecuencia invisibles. El film no busca ni logra reinventar la fórmula acerca de lo que hace a un buen padre serlo. Sin embargo, lo consigue a través de un juego de cuestionamientos acerca de la naturaleza del amor, la solidaridad y lo espiritual. Toda una sorpresa en la filmografía de Hart.

La teoría del todo

La vida personal del científico Stephen Hawking, a menudo, queda eclipsada por sus grandes descubrimientos científicos. Pero se trató de un recorrido de pura voluntad, amor y esperanza contra un diagnóstico médico, invalidante e incluso mortal, por necesidad. A los 21 años y mientras cursaba sus primeros estudios universitarios, el futuro científico fue diagnosticado de Esclerosis Lateral Amiotrófica. Una dolencia que afecta la actividad cerebral y motora. Hawking no solo debió enfrentar el avance implacable del cuadro, sino la posibilidad de una muerte temprana.

Solo que no murió. De hecho, su caso podría describirse como un prodigio basado en el carácter tenaz de Hawking para superar la adversidad. A pesar de la debilidad y luego la parálisis, el experto logró convertirse en una de las figuras científicas más importantes de la historia. La película La teoría del todo, narra sus intentos por lograr vencer sus propias limitaciones y triunfar en un ámbito retador.

Pero además de eso, también se trata de una historia de amor conmovedora, en la que su esposa Jane Hawking tiene un lugar de considerable importancia. Entre ambas versiones de la historia, el film profundiza en el espíritu humano en medio del miedo del dolor físico y la vulnerabilidad física. Y a la vez, en la búsqueda de un propósito mayor capaz de sostener un recorrido profundo por un valioso mensaje intelectual y emocional.

Aglaia Berlutti

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