Así son las minicasas artesanales, ecológicas y fabricadas a medida en Barcelona que conquistan el mundo

En plena fiebre por las casas prefabricadasla vida nómada y las viviendas modulares, una compañía barcelonesa ofrece comodidad, lujo, inteligencia, respeto al medio ambiente, conexión con la naturaleza y fabricación artesanal en sus espectaculares minicasas totalmente personalizadas. Ellos son Serena.House, y esta es su historia.

La cuenta a Business Insider España Gauvin Lapetoule, el responsable de RRPP y marketing de la compañía. La aventura comenzó en 2017, cuando el fundador Antoine Grillon decidió construir una minicasa en 3 meses con su hermano, en la que vivió un año entero en la región francesa de Nantes. Después, la pasaron a alquiler vacacional y comenzaron a colaborar con una bodega local.

«Con Serena.House buscamos replicar el concepto y el modelo de negocio», explica Gauvin Lapetoule. Al principio, se enfocaron tanto en el alquiler como en la venta, pero en España no pueden poner en práctica este turismo más sostenible y respetuoso debido al vacío legal existente. «No hay ninguna normativa»

«Desde la concepción inicial, hasta los detalles más minuciosos, cada tiny house está fabricada a medida y con cuidado en nuestro taller en el corazón de Cataluña», explican desde su página web, que permite tanto encargarlas y construirlas como reservar una escapada en una de ellas: para ello hay que acudir a Francia, donde el tema de las minicasas vacacionales sí que está regulado. 

En el país galo, la Ley Alur permite poner una caravana en un terreno privado durante 3 meses: para fomentar este habitáculo turístico pueden llamar a los alcaldes y ubicar sus tiny houses. «En Francia llegamos a un pueblo, pagamos los impuestos correspondientes y es mucho más simple». 

En su amplio catálogo hay muchas opciones disponibles: como la llamada Chamade —una burbuja en medio de los viñedos—, la tiny house Cabine, la familiar L’Oisive —concebida para una familia de 3— o la ecológica Sagnier, creada para 4 personas. También destaca la autónoma Les Abers o la Stendhal.

«La tasa de ocupación ha sido muy buena y el índice de satisfacción es muy alto». Pernoctar en una de estas microviviendas ofrece una experiencia muy diferente, incluye extras como desayuno gourmet, degustación de platos típicos o visitas a una bodega. Todo ello en un entorno natural que permite zambullirse en la naturaleza. «Es slow tourism«, destaca Lapetoule.

En España, sucede un fenómeno comparable al pez que se muerde la cola. «Para obtener la licencia turística necesitas una vivienda con referencia catastral, y las tiny houses no son recogidas como viviendas por la ley, ya que su tamaño es inferior a 36 metros cuadrados», apunta Lapetoule.

Ahora, el modelo de negocio de Serena.House se focaliza en construir minicasas destinadas a la venta. Desde Barcelona, estas microviviendas fascinantes de diseño se envían a todo el mundo en un contenedor.



¿Cuántos metros necesitas para vivir?

«La cuestión es saber cuántos metros necesitas. En muchos pisos de 200 metros cuadrados solamente se usa la cuarta parte, o se desperdician totalmente zonas como el pasillo», recalca Gauvin Lapetoule.

Para aquellos que están buscando una casa pequeña, pero equipada con todo lo necesario, la firma elabora bajo demanda tiny houses cómodas, aisladas y de diferentes tamaños. 

Tienen 3 estándares, las mini para viajar, las de escapada —más destinadas a fines de semana o a la actividad turística— y las que están pensadas para vivir todo el año.

Por increíble que parezca, todo cabe en 8 o 9 metros cuadrados: una estufa de leña, cama, una cocina, espacios de almacenamiento, baño o una mesa plegable.

El aislamiento térmico combina algodón, cáñamo y fibras de madera, y el acristalamiento abre la casa al exterior, proporcionando luz natural.

Desde la compañía señalan que su perfil de cliente es muy variado: en turismo, aproximadamente la mitad es local y la otra, extranjera.

También el retrato de quien compra sus minicasas por encargo es muy diverso. «Desde un emprendedor a un bombero, un artista, una pareja o una mujer soltera de edad avanzada». Eso sí, todos comparten un rasgo: el enfoque hacia el medio ambiente.

Son personas que quieren desprenderse de cosas que no necesitan y vivir de forma más sencilla y minimalista, cerca de la naturaleza. Son personas que manifiestan una sensibilidad muy alta por la ecología.

Su mercado principal es el español, repartido entre Cataluña (la mitad) y el resto, aunque han tenido clientes alemanes, belgas o franceses, entre otros.

«No competimos por precio sino por calidad»

La compañía indica que todas las tiny houses son de procedencia ecológica y autónomas para minimizar el impacto en el medio ambiente, desde la producción hasta el funcionamiento. «Nos diferenciamos por la calidad más que por el precio». Cada casa es totalmente distinta. «Es un proyecto de vida: no se adapta la persona a la casa, sino al contrario».

Los números y el crecimiento avalan su éxito y un interés in crescendo. En la actualidad, tienen lista de espera hasta febrero o marzo de 2023, y las cifras apuntan a que este mercado en expansión no parará de crecer. Las visitas en la web no han parado de subir, y cada vez son más las personas interesadas.

«Trabajamos de manera artesanal y apostando por la economía circular». Dan prioridad a los circuitos cortos, a los materiales de kilómetro cero y a los productores locales. Por ejemplo, las ventanas están producidas por un artesano a 3 kilómetros de su taller en Tona (Osona). También colaboran con carpinteros, ebanistas o artistas para proponer y desarrollar productos de calidad.

¿Cuánto cuestan las ‘tiny houses’ de Serena?

Las casas se entregan en dos formatos: llave en mano con autonomía completa y remolque homologado o en formato cápsula aislada, en el que el cliente acaba por si mismo el interior.

Este segundo formato es un punto intermedio más económico, a caballo entre el anterior kit Do It Yourself y una tiny house totalmente acabada. «Así, el cliente tiene una buena base hecha por profesionales y puede acabarla a su gusto». Es un proyecto pionero que todavía no tiene respaldo por parte de los bancos, que no conceden hipotecas ni préstamos destinados a sufragar minicasas.

Llave en mano, las casas tienen un precio promedio situado entre 70.000 y 75.000 euros. Desde la compañía recomiendan anticipar su ubicación y recomienda tener un árbol al lado para garantizar sombra.

«Se calientan muy rápido en invierno, pero enfriarlas es más difícil», destaca. Hay muchas opciones: de gas, de leña o eléctricas.

¿Dónde pongo mi minicasa?

Gauvin Lapetoule revela que la ubicación es la pregunta más frecuente que se hacen los clientes. «Puede hacerse en un camping, que cuenta con todas las autorizaciones y cobra alquiler, o en el caso de los terrenos privados, depende de la ley urbanística de cada comunidad autónoma y ayuntamiento, por lo que es recomendable hablar con los responsables».

Desde Serena.House abogan por una revisión de la normativa vigente, tanto para la vivienda particular como para opciones como el glamping. «El lobby de los hoteles y de la construcción se opone al avance», recalca.

También recuerda que las tiny houses son una valiosa alternativa para repoblar la España vaciada y propiciar un futuro demográfico esperanzador para muchos pueblos que envejecen y se mueren. Y, por otro lado, encajan con los objetivos medioambientales a nivel mundial y europeo.

«Pero parece que es más fácil construir un edificio de hormigón enfrente del mar que tener una minicasa en tu jardín», se lamenta.

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