El atrincheramiento emocional en la pareja

¿Tienes una pareja que suele atrincherarse en una posición y no acepta otra visión más que la suya? Muchas veces nos situamos en barricadas emocionales que terminan por poner en jaque la relación. ¿Qué podemos hacer en estas situaciones?

A veces, las personas nos atrincheramos en nuestras perspectivas, creencias y posiciones como soldados en una guerra. Esto, de forma puntual, puede ser bueno. Es lícito defender nuestros valores y nuestros límites, esos que nadie debe cruzar ni vulnerar en ningún momento. Ahora bien, el alzamiento de barricadas en el ámbito afectivo es un tema recurrente y complejo.

A menudo, en el escenario de los vínculos afectivos, cada cual se posiciona en su “verdad”. También en la clásica narrativa de “yo tengo la razón y tú te empecinas en no verla”. Estas situaciones las trabajan con frecuencia los terapeutas de pareja. Abundan las personas atrincheradas que perciben de pronto al ser amado como a ese enemigo incapaz de comprenderlo.

Puede que nos parezcan comportamientos infantiles. Sin embargo, esas actitudes están motivadas por impulsos y necesidades soterradas. Están los egos, pero también el anhelo y silencioso de que la pareja vea, sienta y comprenda el mundo como uno mismo. Esta idea sesgada conlleva duras desilusiones y más de un fracaso.

Las relaciones más felices son aquellas en las que los miembros pueden ser ellos mismos en cada momento. Y eso implica, en ocasiones, posicionarse en una idea opuesta a la del ser amado. Esto no debe verse como una amenaza para el vínculo, sino como una oportunidad para conocernos mejor. Desde el respeto, la empatía y la comprensión.

Una vida compartida no es suficiente para tener una relación. La comunicación y la capacidad para llegar acuerdos es lo que erige el auténtico vínculo entre dos.



El atrincheramiento emocional en la pareja, un enemigo para la relación

La universidad de Tennessee realizó un estudio en el que demostró algo que debemos recordar a diario. Las parejas felices discuten, tienen diferencias y las solucionan mediante una buena comunicación. Algo que se vio también es que quienes están en la mediana edad suelen hacer frente a mayores problemas que las parejas de edad avanzada. Los hijos o los temas financieros, por ejemplo, pueden estar entre esas discrepancias más comunes.

Ahora bien, hay un aspecto que sucede con frecuencia y que no siempre sabemos manejar. Es asumir una postura y hacer de ella una barricada. Entendemos el atrincheramiento emocional en la pareja como esa situación en la que las dos personas están comprometidas únicamente en defender su postura.

Lo hacen hasta el punto de derivar en la intolerancia. Nadie cede, nadie escucha, ambos alzan muros defensivos y surgen las discusiones eternas, la distancia incómoda… A menudo, detrás de esta polarización, lo que hay en realidad es un conflicto de arraigo emocional.

Bajo esa disputa inmadura en la que, por ejemplo, uno quiere ir de vacaciones al campo y otro quiere ir a la playa, navega un problema no resuelto. Hay desatención mutua y necesidades no atendidas, heridas que encuentran su mala catarsis en disputas infantiles por temas de poca relevancia.

Las barricadas traen el desprecio

Cuando el atrincheramiento emocional en la pareja no se afronta de manera adecuada, desemboca en desprecio. Tal y como nos explicó el terapeuta y experto en relaciones afectivas, John Gottman, el desprecio es uno de los 4 jinetes del apocalipsis. Es decir, uno de esos elementos que pueden conducir a la ruptura de una relación.

A veces, cuando la relación se polariza y cada miembro defiende una idea, posición o perspectiva, la pareja se centra más en lo que les diferencia que en autorregular la agitación interna. Porque, incidimos, más allá de la disputa y una visión opuesta, están esas emociones desatendidas que intensifican el conflicto y las barricadas.

Para trabajar las diferencias en una relación de pareja hay que deconstruir los mecanismos defensivos de cada uno.

¿Cómo tratar esas perspectivas atrincheradas?

A nadie le gusta ser despreciado, criticado o atacado y menos en el seno de una relación de pareja. Vernos en una situación en la que el otro alza auténticas empalizadas para defender su posición y atacar la nuestra duele. Ahora bien, si también lo hacemos nosotros, la realidad se complica mucho más. Porque si hay unos nutrientes esenciales en todo vínculo afectivo son el respeto y la comprensión.

¿Cómo atajar el atrincheramiento emocional en la pareja? Lo primero es decodificar esos mecanismos defensivos. Saber por qué se alzan. Veamos esas estrategias.

1. Descubrir qué hay detrás de las barricadas

Cuando una pareja se posiciona en barricadas antagónicas hay algo más que una discrepancia. El atrincheramiento emocional en la pareja esconde realidades subyacentes.

En consecuencia, es decisivo saber qué es lo que escondemos detrás de nuestras barricadas: ¿es enfado, es despecho, es desconfianza? Si es así, ¿qué lo motiva, qué problema hay que no estamos atendiendo?

A menudo, hay necesidades mutuas que estamos descuidando como pareja.

2. Negociar requiere hacer concesiones

Si de verdad deseamos derrumbar esas barricadas y lograr un acercamiento, es necesario saber negociar y llegar a acuerdos. Estas son las habilidades que deberíamos desarrollar.

  • Aprender a escuchar de manera empática.
  • Saber comunicar de manera asertiva y respetuosa.
  • Tener una voluntad clara de llegar a acuerdos.
  • Respetar las diferencias y buscar puntos de unión.
  • Es necesario entender que el hecho de que la pareja opine de manera opuesta en algún aspecto no es una amenaza. Tampoco nos aman menos por no asumir nuestras perspectivas. El respeto y la aceptación mutua siempre crea puentes de acercamiento.

Para concluir, a veces, para lograr una reconciliación y un acuerdo, también debemos salir cada uno de nuestros propios territorios atrincherados, esos que no siempre vemos. Uno de ellos, quizá el más importante, es el orgullo.

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