La relación de pareja y el paso del tiempo

El amor tiene muchas formas, intensidades y maneras de ejercerse. Ahora, ¿cómo actúa el paso del tiempo sobre el amor? ¿Qué hace el paso de los años con las relaciones?

El amor, a pesar de lo que se empeñan en decirnos las comedias románticas y los cuentos populares, no es para siempre, o al menos no tiene que serlo para merecer la pena, para ser “verdadero”. Y no solo porque haya casos en los que la relación de pareja muere y se termina, sino porque el paso del tiempo afecta a todo, tanto a lo físico como lo emocional, lo transforma en otra cosa que también es amor, pero no el convencional.

¿Significa esto que estamos condenados a dejar de amar con pasión, a abandonar el enamoramiento? No necesariamente. Realmente se trata de una transformación, obra de los esfuerzos de los miembros de la pareja y del paso del tiempo.

El amor forma parte de la naturaleza humana, es complejo y se siente de muchas maneras diferentes. Por tanto, en este espacio encontrarás cómo los años transforman las relaciones de pareja en algo diferente, pero no por ello menos válido. No te pierdas nada, pues conocer este proceso es útil para encaminar decisiones, aprender sobre emociones y afinar los esfuerzos.

¿El paso del tiempo transforma las relaciones de pareja?

Lo cierto es que sí. Tanto la etapa madurativa individual como la propia construcción social que son las relaciones amorosas son susceptibles a cambios en el tiempo. Por ejemplo, los amores de la adolescencia son mucho más intensos y tienen más componentes tóxicos, ya que a esas edades falta experiencia y el mundo es mucho más inhóspito.

Sin embargo, el enamoramiento está presente a cualquier edad, así como la atracción sexual y el amor maduro. Sea cuando sea el inicio de la relación, los cambios que sufrirá a medida que perdura siguen un patrón bastante definido para la mayoría de ellas.



Las fases de la relación de pareja

Por lo general, se reconocen tres fases en las relaciones: el enamoramiento, el amor romántico y el amor maduro. Existen otras clasificaciones, pero vamos a centrarnos en esta por ser la que da una información más abierta, de forma que más personas pueden verse reflejadas en ella.

Fase de enamoramiento

Esta fase es la más parecida a las relaciones de pareja que se muestran en los medios de entretenimiento, como novelas románticas y películas. Es un periodo caracterizado por el ensalzamiento de los rasgos positivos de la otra persona, la pasión y las mariposas en el estómago.

Para aquellas personas que tienen relaciones sexuales, también es una época apasionada en la que hormonas como la oxitocina, la serotonina y las endorfinas están a la orden del día. Incluso si no se tienen relaciones, la pasión es un sentimiento presente.

Este estado de euforia, sin embargo, no es soportable a largo plazo. La activación física y mental es demasiada, por lo que el paso del tiempo hará que la relación de pareja avance hacia un estado más sosegado, pero no exento de amor. Vamos a verlo.

Segunda fase: el amor romántico

En esta fase se mantiene la pasión y el amor, pero este ya no es ciego. La pareja entra en un proceso de conocimiento mutuo, en el que las virtudes de cada uno se entremezclan con sus defectos y aparecen los primeros problemas a resolver. Aquí es donde entran en juego la aceptación y la capacidad de resolución de conflictos.

Esta etapa es de vital importancia y en la que muchas relaciones acaban, pues es donde se comienzan a construir los pilares de la comunicación, el respeto y la tolerancia. Por tanto, también es la fase en la que ambas personas deciden si las diferencias son o no incompatibilidades. Aquí también cobra importancia la independencia individual, pues las necesidades de cada uno se pasan por alto (en cierta medida) en la etapa anterior.

Tercera fase: lo que la relación de pareja acaba por ser con el paso del tiempo

La tercera fase es de la que más se habla cuando se trata de relaciones a largo plazo: el amor maduroLa pareja se ha afianzado, ha desarrollado dinámicas propias y estrategias de convivencia y de resolución de problemas. Es un amor más libre, basado en la confianza y, a pesar de que la pasión y el deseo sexual sean menores, son más sólido.

Los mayores problemas a los que se enfrentan dos personas en esta etapa son la monotonía, arrastrar problemas sin resolver y agentes externos, como podrían ser catástrofes o cambios en el paradigma socioeconómico.

A menudo, este amor se representa de dos maneras: la pareja que convive por costumbre, odiándose o desinteresándose el uno por el otro, y la pareja de ancianitos que aún caminan cogidos de la mano. Todos deseamos esa última imagen para nosotros, pero el verdadero secreto es trabajar la relación día a día, más que dejar pasar los años.

Excepciones y nuevos modelos de pareja

La mayoría de teorías que tratan de encajar el amor en normas universales suelen provenir del imaginario blanco heterocis. En la actualidad, muchas otras formas de relaciones y de pareja se están visibilizando y normalizando. Existen muchos ejemplos: poliamor, parejas que deciden no convivir, swingers y un largo etcétera.

La única variable que permanece activa y universal en el amor, sea del tipo que sea, es el respeto. La asunción de que la otra persona digna y suficiente, y que, si de verdad amas a alguien, su felicidad va siempre por delante. Por eso, ames a quien ames, lo hagas como lo hagas y durante el tiempo que sea, quiérele libre.

Sara González Juárez.

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