Las microinfidelidades son peligrosas, a pesar de su sutileza

¿Dónde empieza el terreno de la infidelidad? ¿Cuándo se produce y cuándo no? Hablamos de un tipo de infidelidad que suele pasarse por alto por su sutileza.

La infidelidad en las relaciones de pareja es un acontecimiento del suficiente calado como para llegar a romper el vínculo. En este sentido, la psicóloga Melanie Schilling advierte de que existen casos en los que la infidelidad se disfraza como actos inocentes y los llama “microinfidelidades”. A pesar de su sutileza, la experta advierte que pueden dañar la estabilidad de una relación.

Por esa razón, te daremos información útil sobre ellos para que aprendas a identificarlos. Eso sí, antes de empezar, la primera idea que te queremos lanzar es que mediante una comunicación abierta y clara es posible evitar situaciones como esta que podrían causar dolor y el fin de la relación.

¿En qué consisten las microinfidelidades?

La infidelidad podría entenderse como la ruptura de un compromiso. Por ejemplo, el hecho de que una persona mantuviera una relación sexual con una persona que no fuera su pareja cuando en su contrato, ya sea implícito o explicito, no se permite constituiría una infidelidad. De esta manera, en la idea de infidelidad hay cierta relatividad que termina precisamente en ese acuerdo con el que se compromete cada pareja.



A diferencia del ejemplo anterior, existen relaciones en las que sus miembros admiten las relaciones sexuales con terceros. Pero, no es aceptable que se forme algún tipo de vínculo emocional con alguna otra persona. Entonces, lo que se entiende por infidelidad dependerá de los acuerdos que establezca una pareja a lo largo de su relación.

Por lo general, se distinguen dos tipos de infidelidades: sexual y emocional. Sin embargo, algunos autores consideran que ambas formas no tienen por qué excluirse la una a la otra. Por ende, consideran que la infidelidad existe en un espectro en el que hay diferentes formas de serlo dependiendo de ciertos factores (Blow y Hartnett, 2005).

Partiendo de esta base, la psicóloga Melanie Schilling desarrolla el concepto de microinfidelidades para catalogar ciertos comportamientos. De acuerdo con la especialista, ocurren cuando una persona con una relación de pareja comete actos para enfocarse física o emocionalmente en otro. Se caracterizan por ser acciones sutiles que pueden incluso ser inconscientes, pero aun así pueden dañar la relación.

Tipos de microinfidelidades

Igual que existen distintos tipos de infidelidad, lo mismo sucede con estos actos más sutiles, menos evidentes. Esta forma de deslealtad se caracteriza por el encubrimiento y el ocultamiento a la pareja. Algunos ejemplos:

  • Tener contacto frecuente con una persona con quien no se tiene una amistad y por la que se siente atracción.
  • Estar al pendiente de las vidas de antiguas parejas.
  • Mantener conversaciones con otros en un tono sexual.
  • No mencionar el hecho de que está en una relación de pareja de forma intencional.
  • Guardar números de teléfonos con nombres distintos para que el otro no sospeche.
  • Dar poca importancia a la relación actual.
  • Hablar de forma despectiva sobre la pareja en conversaciones con la otra persona.

Como se puede ver, se trata de pequeños actos que si bien no consuman un acto sexual real o conexión emocional, denotan atracción o interés. Por lo tanto, las microinfidelidades pueden aumentar la atracción hacia el otro y conllevar a una infidelidad sexual o emocional.

En este sentido, es importante que la persona reflexione acerca del significado que tienen sus acciones con la otra persona. Si su interés es llevar la situación más allá, quizá lo mejor sea replantearse el estado actual de su relación. De esta manera, podría analizar si se trata de una atracción que surgió a causa de problemas o si en realidad desea tener algo más.

¿Cómo manejar esta situación en la relación de pareja?

Como se mencionó antes, si alguien está teniendo estos comportamientos en su relación, es esencial que medite al respecto. Si acaso se trata de un problema que se asocia a tensiones que existen en la relación, tal vez lo mejor sea hablarlo.

En caso de que se identifique como una atracción real, quizá lo ideal sea alejarse un tiempo y pensar sobre lo que se quiere. En cualquiera de estas dos situaciones, una comunicación abierta es el camino más saludable.

Lo mismo aplica en el caso de que se descubra que la pareja está cometiendo alguna de estas microinfidelidades. El objetivo de la conversación no debe ser acusar y señalar, sino expresar lo que se siente debido al descubrimiento. También es esencial mantener una actitud tranquila y receptiva para que el otro pueda expresarse con honestidad.

Por otro lado, una de las claves para evitar este tipo de problemas es establecer acuerdos y límites claros en la relación. Con la aparición de nuevas tecnologías y posibilidades de interacción, las líneas entre fidelidad e infidelidad son cada vez más borrosas. En lugar de asumir que el otro sabrá que algo nos lastima, es mejor dejar claro desde un principio cuáles son nuestros límites. Asimismo, debemos escuchar los límites del otro y establecer acuerdos de relación partiendo de eso.

Para finalizar, también es posible considerar la terapia de pareja para abordar las microinfidelidades en su relación. Con la ayuda de un profesional se pueden evaluar los problemas que existen en el vínculo y cómo fortalecerlo.

Ebiezer López.

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