Un estudio revela que la calidad del sueño es el indicador más fuerte de tu esperanza de vida

No es ningún secreto que dormir bien está asociado con índices más elevados de bienestar y salud física y mental. Descansar mal o dormir pocas o demasiadas horas está vinculado a un mayor riesgo de alzhéimerdiabetesproblemas cardiovasculares o trastornos de salud mental como la ansiedad y la depresión.

Una investigación de la Universidad de Stanford publicada este verano en Digital Medicine apunta a que el deterioro de los patrones de sueño y el aumento de las interrupciones del sueño podrían ser factores determinantes para acortar la esperanza de vida humana, según recoge Interesting Engineering.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores crearon un sistema que utiliza aprendizaje automático para pronosticar la «edad de sueño» de una persona.

Dirigidos por el especialista en trastornos del sueño Emmanuel Mignot, examinaron con este algoritmo a más de 12.000 personas, analizando características como el movimiento de la barbilla y las piernas, la respiración y los latidos del corazón. El propósito era conocer los patrones de sueño que están más estrechamente asociados con la mortalidad.



¿Qué es la edad del sueño en la que bucearon estos científicos? Es una edad proyectada que se correlaciona con la salud de una persona en función de la calidad del sueño.

Cuando duermes, tu organismo cambia: se alteran indicadores vitales como el ritmo cardiaco o los patrones de respiración. Monitorizar las modificaciones en estos parámetros podría servir como señales de alerta temprana de una enfermedad o problema de salud subyacente.

La principal conclusión del estudio es que el sueño fragmentado se trata del factor más importante para predecir la reducción de la esperanza de vida.

«La fragmentación del sueño, cuando las personas se despiertan varias veces durante la noche durante menos de un minuto sin recordarlo, fue el predictor más fuerte de mortalidad», explica en el comunicado oficial Emmanuel Mignot. Por el momento, se desconoce cómo contribuye a la mortalidad.

Además, el experto destaca que no es lo mismo que las personas que son conscientes de despertarse, algo propio de diversos tipos de insomnio.

Los siguientes pasos de los investigadores serán estudiar a 250.000 personas con su sistema de machine learning para recopilar más datos. El equipo de Emmanuel Mignot está trabajando con científicos de la Universidad de Harvard y también quiere analizar si la calidad del sueño puede aumentar el riesgo de ataque cardiaco y alzhéimer.

Para mejorar la calidad del sueño, huye de las cenas tardías, pesadas, grasas y copiosas, y no consumas cafeína, alcohol o estimulantes en las horas previas al irte a la cama.

Recibir la dosis diaria de luz solar recomendada, hacer ejercicio —aunque no antes de dormir si es de carácter intenso— y practicar actividades relajantes como meditación o escuchar la radio antes de dormir te ayudarán.

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