Una ‘tiktoker’ descubre a dos meses de su boda que el vestido de novia que había encargado por 7.000 euros es un desastre absoluto

Encontrar el vestido de novia ideal no es una tarea fácil. La amplia variedad de diseños, tejidos y siluetas, así como el elevado coste de los diseños abruma a muchas mujeres. Por ello, una de las opciones cada vez más prevalentes consiste en encargarle un diseño a medida a una modista nupcial. El problema es que no siempre el resultado es del agrado de la futura esposa.

Josephine Pepa, una joven influencer de 25 años, se encontraba en pleno periplo por las boutiques nupciales cuando descubrió por Instagram un diseño que le enamoró.

«Nada de lo que me probaba en las tiendas me quedaba bien ni me hacía sentir segura», afirma en una entrevista a Business Insider.

El modelo que escogió contaba con una falda lisa con un cuerpo de intrincados bordados y perlas, del diseñador Valdrin Sahiti. El problema es que él trabaja en el extranjero y Pepa temió no poder realizar los ajustes necesarios una vez llegara el envío.

Una amiga le ofreció una solución: encargarle el diseño a una modista de su confianza, que le cobró 7.000 euros por su trabajo.

A pesar de ser una cifra exorbitante incluso para el mundo nupcial, Pepa decidió contratarla para que elaborase el vestido de sus sueños.

En su primera prueba, la influencer relató a sus seguidores de TikTok que se encontraba profundamente decepcionada, pero que mantenía la esperanza de que en la segunda cita el vestido quedara a su medida. 



Sin embargo, esta resultó ser «una pesadilla», afirma. «Honestamente, cuando lo ví me sentí muy disgustada», cuenta a Business Insider.

«Podías ver las copas del sujetador a través del cuerpo del vestido, el cuello era irregular y parecía que tenía una bolsa de canguro en la tripa, por lo mal que estaban confeccionadas las costuras».

Inmediatamente, le expresó sus críticas a la diseñadora, que le respondió que había eliminado volumen del tejido del corpiño porque la novia tenía demasiado pecho.

«Intenté buscar una solución, pero la diseñadora se puso furiosa», explica Pepa , y le replicó que ella había tomado el diseño solo como inspiración. Sin otra alternativa, Pepa decidió volver a recorrer las boutiques nupciales a contrarreloj.

Normalmente, los vestidos de marcas como Rosa Clará, Pronovias y otros, se hacen a medida y tienen un periodo de elaboración de unos cuatro meses.

Sin embargo, la mayoría de ellas cuentan con algunos diseños en sus almacenes que solo precisan de unos mínimos ajustes para las novias que necesitan un vestido con mayor urgencia.

En el caso de Pepa, la joven se decantó por dos diseños de alta costura de Vera Wang y de Marquesa, con un coste dos veces superior al que iba a pagarle a la modista.

La joven confirma que la modista que le había confeccionado el vestido finalmente le devolvió la señal que había abonado.

«Creo realmente todo sucede por una razón. Miro las fotos de mi boda ahora y doy gracias a Dios por haber comprado unos vestidos nuevos», afirma Pepa a Business Insider.

«En realidad, los dos vestidos que adquirí eran muy diferentes a lo que yo tenía en la cabeza, pero cuando veo las fotos de la boda, estoy muy contenta de haberlos seleccionado», afirma.

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